El informe de evaluación del primer ciclo de Infantil: qué debe contener y cómo redactarlo
Cada trimestre toca sentarse a redactar informes de niños de cero a tres años. Esta guía repasa qué pide realmente la normativa, cómo estructurar el informe por áreas y —la parte difícil— cómo escribir observaciones que digan algo, con quince ejemplos reescritos.
Qué pide la normativa
El marco es más corto de lo que parece. El Real Decreto 95/2022, que ordena la etapa de Educación Infantil, establece que la evaluación en esta etapa será global, continua y formativa, y que la observación directa y sistemática constituye la técnica principal del proceso. En la Comunidad de Madrid, el Decreto 36/2022 desarrolla el currículo de la etapa y la Orden 460/2023 regula aspectos de organización, funcionamiento y evaluación.
Conviene detenerse en las tres palabras del principio, porque condicionan todo lo demás:
- Global significa que se valora al niño en conjunto, no por destrezas sueltas. No se evalúa "la motricidad fina" como asignatura.
- Continua significa que la evaluación ocurre durante todo el curso, no en la semana en que hay que entregar los informes.
- Formativa significa que sirve para ajustar la práctica educativa, no para clasificar al niño.
Y hay una cuarta idea igual de importante: en esta etapa la evaluación no es calificadora ni comparativa. No hay notas, no hay aprobados, y el punto de referencia es el propio niño en septiembre, no el compañero de al lado ni una tabla de hitos.
La norma también establece que las familias deben ser informadas periódicamente. El formato concreto del informe, sin embargo, no viene fijado al detalle: lo define cada centro en su propuesta pedagógica. Por eso conviven modelos tan distintos entre escuelas, y por eso lo que sigue son criterios, no una plantilla oficial.
Lo que un informe de 0-3 no debería ser
Tres formatos muy extendidos que conviene evitar:
La lista de casillas. "Camina solo: sí / no / en proceso". Es rápida de rellenar y no dice nada: reduce a tres estados un desarrollo que es continuo, y deja fuera lo único interesante, que es cómo lo hace.
El informe intercambiable. Si cambiando el nombre valdría para otro niño del aula, no es un informe: es una plantilla. La familia lo nota, y con razón.
El diagnóstico encubierto. "Es un niño tímido", "le cuesta socializar". Son etiquetas, no observaciones, y en un informe escrito pesan durante años. Educar no es diagnosticar.
Cómo estructurarlo: las tres áreas del currículo
El currículo LOMLOE de Educación Infantil organiza la etapa en tres áreas. Usarlas como esqueleto del informe tiene dos ventajas: alinea el documento con el marco normativo y evita que se quede todo en rutinas de comida y sueño.
Crecimiento en armonía
Cuerpo, movimiento, autonomía, gestión emocional, hábitos y convivencia. Aquí entran la alimentación, el sueño y el control de esfínteres, pero también cómo pide ayuda, cómo tolera la espera o cómo se calma.
Descubrimiento y exploración del entorno
Cómo explora los objetos y los espacios, qué le llama la atención, cómo experimenta, cómo resuelve pequeños problemas, cómo se relaciona con el entorno natural y con los materiales.
Comunicación y representación de la realidad
Lenguaje oral y también gestual, mirada, señalar, juego simbólico, expresión plástica y musical. En 0-3 la mayor parte de la comunicación no es verbal, y el informe debería reflejarlo.
A esas tres áreas conviene añadir dos bloques breves: un párrafo inicial sobre el momento del niño (adaptación, cambios en casa, salud si es relevante) y otro final con propuestas para el siguiente trimestre, tanto en la escuela como en casa. Ese último bloque es el que las familias más agradecen y el que casi nunca aparece.
La fórmula de una observación útil
Una observación que sirve tiene tres partes:
Qué hace (conducta concreta y observable) + en qué contexto (cuándo, con quién, en qué situación) + con qué apoyo (solo, con ayuda física, con indicación verbal, imitando).
El tercer elemento es el que más se olvida y el más informativo. "Se pone el abrigo" y "se pone el abrigo cuando le señalamos la manga" describen dos momentos muy distintos del mismo aprendizaje, y solo el segundo permite ver el avance del trimestre siguiente.
Dos reglas de escritura que ayudan: verbos en presente y en positivo —describe lo que hace, no lo que no hace— y fechas o frecuencias siempre que se pueda, porque "algunas veces" y "casi todos los días" no son lo mismo.
Quince ejemplos reescritos
Mismo niño, misma realidad, distinta redacción:
El problema real no es escribir: es acordarse
Casi ninguna educadora tiene dificultad para describir a un niño al que ve cinco horas al día. La dificultad es que en junio hay que reconstruir nueve meses de memoria para veinte niños, y lo que queda son las anécdotas grandes: la caída, el berrinche, la vez que dijo la palabra nueva. Los avances pequeños —los que de verdad componen el desarrollo— se han perdido por el camino.
Por eso el informe formativo se juega en el día a día, no en la semana de entrega. Anotar en el momento, en dos líneas, lo que se acaba de ver. Sin cuadernos que se quedan en el aula ni hojas sueltas que se traspapelan.
Antes de entregar, cinco comprobaciones
- ¿Se reconocería a este niño en el informe si le quitara el nombre?
- ¿Hay al menos una observación de cada una de las tres áreas?
- ¿He descrito conductas o he puesto etiquetas?
- ¿Se ve algún avance concreto respecto al informe anterior?
- ¿Termina con algo que la familia pueda hacer en casa?
Anota hoy, redacta en junio con lo que anotaste
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Ver Diario de AulaFuentes y advertencia
Marco normativo: Real Decreto 95/2022, de ordenación y enseñanzas mínimas de la Educación Infantil; Decreto 36/2022 de la Comunidad de Madrid, que establece el currículo de la etapa; y Orden 460/2023, sobre organización, funcionamiento y evaluación. Puedes consultarlos en el portal de regulación de Educación Infantil de la Comunidad de Madrid.
Este texto recoge criterios de buena práctica, no un modelo oficial. Cada centro define el formato de sus informes en su propuesta pedagógica, y es esa la referencia que prevalece.